Meditación principiantes. 

 

Si meditar te resulta una tarea imposible de conseguir, o que requiere mucho esfuerzo, te frustra o simplemente acabas peor de cuando empezaste, estás haciendo justamente lo contrario a lo que quieres conseguir meditando.

No te cuestiones si tú puedes hacerlo o no, o si algún día podrás lograrlo. No hace falta que te preguntes esto porque cada día lo estás haciendo en cierto modo.

Justo antes de irte a dormir, mientras tu cuerpo se está relajando y ya casi no lo notas y tu mente está consciente pero a punto de perder la consciencia y entrar en un sueño, ese justo momento antes de que la mente se duerma es lo que estás buscando al meditar.

Uno de los propósitos de la meditación es disminuir la velocidad de las ondas cerebrales e ir más allá de la mente analítica y pensante.

La finalidad es que tu cuerpo se relaje completamente hasta tal punto que no lo percibas. Para que esto suceda tu mente debes aquietarla. Eso no significa que no vas a tener pensamientos simplemente no te vas a enganchar a ellos.

Cuando percibas que tu mente está divagando en algo conocido, en algo que tienes que hacer después o lo que te ocurrió la semana pasada simplemente tráela de vuelta y céntrate en tu interior. En la conciencia que hay en ti, en la inteligencia universal que te mantiene viva por ejemplo o en tu respiración.

Cuando haces justamente esto y dejas de pensar en los problemas y dificultades de tu vida, le estás dando un descanso a tu cuerpo. Tu cuerpo deja de estar en alerta, puede relajarse y empezar a reparar y construir lo que necesita para estar saludable.

Si tu no descansas bien por las noches y todo el día estás preocupada, estresada o en alerta tu cuerpo no puede repararse y crecer.

Es cuando quieres quedarte embarazada y no puedes, si tu energía está siempre alerta no hay energía disponible para crear un bebé.

Es cuando tienes alguna enfermedad crónica, tu cuerpo no tiene energía para repararse está protegiéndote de algo constantemente.

Si tu cuerpo tiene intolerancias o coges una enfermedad detrás de otra, tu sistema inmunitario no puede protegerte de algo que te estresa y percibe como un peligro en tu exterior y también reparar tu cuerpo.

Tu cuerpo, tu sistema inmunitario, tu sistema nervioso autónomo necesita ese espacio en el que no hace falta que te proteja de nada externo y pueda dedicarse a reparar y proteger tu cuerpo.

Tu energía puedes destinarla al exterior o a tu interior.

La meditación te ayuda a eso justamente a que tu cuerpo se repare. A hacer un paréntesis en tu vida por unos minutos y centrarte en ti.

Puede que pienses que no estás en peligro que a ti no te sucede esto. Pero hoy en día para nuestro subconsciente estar en peligro no hace falta que tengas un león delante de ti que quiera atacarte, no. El peligro puede ser que no te alcance tu sueldo a final de mes, que tu hijo tenga problemas en el colegio, que tu jefe no te respete, o que tu ex pareja te moleste.

Cualquier suceso externo a ti, según como lo percibas puede mantenerte alerta durante el día y tu cuerpo no relajarse y repararse.

Así que no percibas la meditación cómo algo que no sabes hacer.

Si lo sabes hacer, de hecho lo haces cada día cuando vas a dormir, lo que sucede es que te duermes.

Ahora cuando vayas a meditar date cuenta que lo que quieres es:

  • relajar el cuerpo, dormirlo pero mantener la mente despierta.
  • Mantener tu mente despierta centrada en al ahora.

Para mantener la mente en el ahora date cuenta de cuando un pensamiento se cruce en ti, no te enganches a él, no te frustes. La mente hace justamente esto pensar.

Poco a poco los pensamientos van a estar más separados y con la práctica podrás estar gran parte del tiempo centrada en el presente.

Si quieres empezar a meditar y no sabes cómo o qué tipo de meditación puedes hacer este programa INÍCIATE A LA MEDITACIÓN te acompaña a hacerlo de una forma fácil, con distintas meditaciones y explicación previa de qué estás buscando en esa meditación y cómo hacerla.

Un abrazo,

Td.

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