CAUSA DESCONOCIDA DE LAS ENFERMEDADES

 

Fibromialgia, causa desconocida.

Artritis reumatoides, causa desconocida.

Disfunciones tiroideas, causa desconocida.

Fatiga crónica, causa desconocida.

Colon irritable, causa desconocida.

Ansiedad, causa desconocida.

Depresión, causa desconocida.

Endometriosis, causa desconocida.

Cáncer, causa desconocida.

Vitíligo, causa desconocida.

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Tal vez sea el momento de ampliar nuestra visión.

La medicina convencional está muy bien, realmente bien para traumatismos y situaciones de vida o muerte.

Pero para todas estas dolencias y disfunciones donde la causa es desconocida para la medicina convencional y únicamente te ofrece medicamentos para tapar el síntoma, tal vez éste tipo de medicina no sea la mejor solución.

Puede que sea el momento de prestar atención a otro tipo de medicinas y terapias. Incluso las emocionales.

Quizás es el momento de dejar de pensar que un gen a mutado porque si, o que un órgano de repente está funcionando mal porque si, o que hay virus, bacterias y hongos que van a por nosotros.

Tal vez sea el momento de preguntarnos qué quizás nuestros pensamientos, nuestras creencia percepciones y emociones afectan a nuestra salud.

La medicina convencional ya está diciendo que el 90% de las enfermedades vienen provocadas por el estrés.

Pero ¿qué es el estrés?

 

El estrés es una respuesta de tu organismo a una situación de peligro. El estrés es bueno, permite que tu organismo deje de destinar recursos y energía a repararse y a crecer y se centre únicamente en salvarte la vida, en salir airosa de una situación.

Pero a diferencia de los animales, el ser humano tiene la habilidad de recrearse y no dejar de pensar en esa situación que te ha puesto en peligro.

Tenemos un lóbulo frontal mucho mayor que los animales y este es el encargado de imaginar, inventar y pensar. Un animal cuando está a salvo ya no da vueltas a lo que acaba de vivir. No se recrea en lo sucedido. Nosotros pensamos una y otra vez en lo que nos ha perturbado, lo revivimos e incluso le añadimos cosas que no han sucedido. Se lo contamos a las amigas, a la pareja y por la noche cuando estamos en la cama no paramos de pensar en ello.

Nuestro cerebro no distingue lo real de lo imaginario y continúa estando en situación de peligro cuando lo revivimos.

Hoy en día el peligro para nosotros raramente es que nos alcance un león, pero si tenemos facturas que pagar, jefes a los que obedecer, clientes con los que tratar, parejas infieles o desamores, amistades rotas o traiciones inesperadas.

Nuestro peligro es todo aquello que nos perturba y no podemos parar de pensar en ello y encontramos mil motivos para quejarnos.

Tu cuerpo está en alerta todo este tiempo y no dedica recursos y energía a repararse. Es entonces cuando se alarga en el tiempo que el cuerpo enferma.

Tal vez sea el momento de abrirte a la posibilidad de  que tu forma de pensar, tus emociones y tu manera percibir la vida sean esta causa desconocida.

(Artículo relacionado) Emocionalmente científica.

Tal vez sea el momento de mirar hacia dentro y no hacia fuera.

Tal vez la respuesta la tengas tu y sea el momento de dejar de buscar razones externas.

Tal vez sea el momento de preguntarte:

  • ¿Qué vida estoy viviendo?
  • ¿Qué es lo que me perturba?
  • ¿A qué le diría NO y no lo hago porque no me atrevo o porque no me lo permito?
  • ¿Disfruto de mi trabajo?
  • ¿Estoy inspirada y agradecida a diario?
  • ¿Qué o a quién quiero cambiar y no puedo?

 

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Un abrazo,

Td.

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