El miedo.

El miedo está.

Creo que todo el mundo le tiene miedo a algo.

Es algo con lo que convivir.

Pero bajo mi punto de vista es la forma con la que convivir con este miedo lo que cambia el juego.

Puedo vivirlo desde el rechazo, no quererlo integrar en mi vida, querer deshacerme de él y eso genera que le preste más atención y más protagonismo.

O (siempre me encanta la alternativa del O 🙂  ) Puedo saber qué está ahí y hacerle unas preguntas:

  • ¿Por qué estás aquí?
  • ¿A qué has venido?
  • ¿Qué quieres mostrarme?
  • ¿Para qué estás?

Siempre que he tenido una conversación con el miedo le acabo cogiendo cariño.

Me responde que él viene a protegerme.

A protegerme de que me dañen.

Protegerme de que comentarios me hieran.

Protegerme del que dirán.

Protegerme de volver a fallar.

Protegerme en realidad, de mi misma.

Por eso no puedo parar de aprender sobre cómo funciona la mente. Cómo podemos dominarla y reprogramarla.

Podemos vivir dos vidas muy distintas si aprendemos cómo funciona nuestra mente y cómo cambiarla.

Con cariño,
Td.